«Cajón» del diablo o medio eficaz para glorificar a Dios

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En los años 70 el Señor comenzó a usar poderosamente al evangelista Puertorriqueño Yiye Ávila, llegando a ser en esa década el evangelista más popular.
occhiSu sola llegada a una ciudad provocaba una reacción de los medios de comunicación, las Iglesias se movilizaban masivamente y miles de almas llegaron a los pies de Cristo, a través del trabajo espiritual de ese siervo de Dios que tuvo una trayectoria que comenzó a declinar en los finales de la década del 80, pero que aun hoy, después de haber partido con el Señor hacia la eternidad, se le respeta y se le tiene en cuenta como una autoridad dentro del universo evangélico.
Este hombre se destacó en aquellos años por su mensaje incisivo y la claridad con que señalaba el pecado.

Eran los tiempos en que ya comenzaban a despuntar los avances tecnológicos y los medios de comunicación se comenzaban a usar para encerrar al mundo dentro de la información y convertirlo en una dicto a la misma.

Por aquel tiempo, el pueblo cristiano tenía como electrodoméstico popular el receptor de radio y se usaba con mucho cuidado para no permitir que se oyera lo que no se tenía que oír, y de esa manera mantener nuestros oídos limpios de cualquier contaminación mediática.

Fue en esos años que se hizo popular una frase que se usó para calificar uno de esos electrodomésticos y que la popularizó precisamente Yiye Ávila.

El refiriéndose al receptor de televisión, lo llamó, “EL CAJÓN DEL DIABLO”

Fue en aquellos tiempos en que veíamos a Yiye Ávila subir televisores a la plataforma donde daba las campañas y romperlos a martillazos. Se inició entonces una campaña contra el aparato de televisión, que casi no había predicador que no hablara en contra de este aparato en términos despectivos.

No me puedo olvidar de un pastor pentecostal de mi ciudad natal en Colombia, que no acepto aquella formula espiritual de Yiye Ávila y siguió manteniendo su televisor en el que pasaba momentos de distracción junto a su familia.

Los creyentes de aquel barrio donde el residía se acercaban sigilosamente mientras él estaba viendo la tele, e introducían por debajo de la puerta de su casa, un folleto para evangelizar cristianos que el ministerio de este evangelista hizo popular en aquel entonces y que llevaba por título, “el cristiano y la televisión”

Fueron momentos que debemos recordar hoy como historia del pasado, pero que no debemos olvidar que aunque hoy la televisión sea usada como medio de difusión evangélica, Yiye tenía mucha razón cuando se refería al televisor bajo este calificativo.

El gran problema que tenemos hoy en día es que, ya no tenemos solamente un cajón del diablo en nuestra casa, sino que a veces , hay una televisor, en el living, otro en el comedor, uno más en la pieza matrimonial y por supuesto tiene que haber uno en cada habitación de los hijos de la familia.

Televisión-en-el-dormitorio-aumenta-el-riesgo-de-obesidadSi a esto agregamos la computadora con conexión a internet, podemos decir que hemos completado el juego y que lo único que nos hace falta es que satanás se haga visible y lo podamos ver sentado en el sofá que está en el living de nuestra residencia.
Si usted que me oye es un fanático de la televisión o un adicto internauta podrá pensar que estoy volviendo a los viejos tiempos y que estoy diciendo que tenemos que regresar a la edad de los años 50 para apartarnos de pecar y de contaminar nuestras vidas con los elementos que hacen a la modernidad.

Nada mas lejos de la realidad; pero es necesario que nos hagamos una pregunta y cuestionándonos a nosotros mismos, nos preguntemos si tenemos la suficiente madurez como para poder administrar estos elementos sabiamente y no permitir que su influencia nefasta mine nuestro hogar.

Es realmente alarmante la cantidad de jóvenes que cada día se hacen mas adictos a la televisión triple X, y la internet, por los contenidos de baja calidad moral que estos medios traen y la forma como estimulan las bajas pasiones inherentes a nuestros jóvenes.

Basta con una moneda de a dos pesos para contratar media y hasta una hora de conexión a internet en uno de aquellos establecimientos llamados cyber que es una abreviatura de lo que en un principio se comenzó a llamar cyber café y permitir que la mente se llene de contenidos no aptos para quienes se acercan a mirarlos y de pronto a solazarse interiormente con aquellos mensajes.

Sumado a esto no debemos olvidar ahora, que basta con tener una computadora portátil y hacerse dentro de los predios de alguna plaza o parque para conectarse a Internet mediante el sistema gratuito de wifi

Si hablamos de cine, todavía recordamos, los que tenemos algunos años encima, de aquellas épocas románticas en las que hacíamos cola frente a un cine para comprar el boleto de entrada y disfrutar de aquella película que por semanas se nos había anunciado a través del principal medio de comunicación de aquellos tiempos, y al único que podíamos acceder las personas de clase media baja: las emisoras de radio.

El costo de una película más el proyector para verla costaba una fortuna y solo los empresarios del cine podían darse el lujo de tener estos adelantos de la época. Hoy con unas pocas monedas cuyo valor no alcanza a los diez pesos, podemos comprar la película que se anuncia en la televisión como estreno y que solamente la están presentando en los cines.

Si en nuestra casa tenemos la posibilidad de acceder a una empresa de televisión por cable, compramos no solamente el paquete que viene en el contrato básico, sino que pagamos un poco más para conseguir algunos canales que son muy populares y que hay que comprar por aparte su señal.

Y si en casa son enfermos morales, pues hasta compran los canales pornográficos para llenar su carne con aquellas degradaciones en las que ha caído el ser humano.

Ante toda esta realidad uno se pregunta, cuales son los pasos que tenemos que dar como cristianos y que posición asumir ante tanta avalancha de medios de comunicación, sin que eso signifique quedarnos en el tiempo y ser tildados de fanáticos y retardatarios. 

Ante todo tenemos que reconocer que no podemos evitar que el modernismo sea parte de la Iglesia del Señor.

En el tiempo en que Yiye predicaba y enseñaba que en la casa de los creyentes no debía haber televisión, el tenia toda la razón. En aquel entonces el acceso de la iglesia a un medio tan popular como la televisión estaba restringido y eran muy pocos los ministerios que podían acceder a este privilegio y los contenidos de la televisión en ese entonces, como lo es ahora en un 80 por ciento, no edificaban a la iglesia del Señor.

Ahora se han agregado internet y los celulares con muchos utilitarios internos que reducen al mundo a un pequeño terruño donde podemos estar todos comunicados en tiempo real.

Por esa razón tenemos que recurrir a nuestra madurez, adquirida en una plena y perfecta relación con Dios para asumir que si esta virtud esta en nosotros, podemos tener todos estos medios como parte de nuestra vida diaria y seguir manteniendo nuestra vida y comunión en la Iglesia y delante de Dios.

Los-peligros-de-InternetHoy como hace 20 años atrás la mayoría de los contenidos de la televisión en un 80 por ciento son dañinos y hasta pervertidos. Si a esto añadimos los contenidos de internet y le sumamos la inmadurez de muchos creyentes pues podemos hacer un cóctel muy peligroso y dañino que llegara a ser capaz de mandar al infierno a todo aquel que no se sepa afirmar en los caminos del Señor.

Sin querer hacer apología de lo mundano y degradante, tengo que decir que para la iglesia de estos tiempos, la televisión puede ser el cajón del diablo o se puede convertir en un medio muy eficaz de evangelización. 

Internet puede ser , como lo es, uno de los medios mas salvajes que el diablo está usando para pervertir la humanidad, pero también es el vehículo en el que miles de ministerios en el mundo están lanzando su mensaje persuasivo y evangelizador a ese mundo que navega y hasta naufraga en ese inmenso mar de información distorsionada hacia lo malo.

BETHEL TV1.JPGEn resumen, sigue creyendo como lo sigo creyendo yo, que el televisor es el cajón del diablo, pero trabaja en el hasta convertirlo en un medio que glorifique a Dios.

¿Pero es que acaso la televisión puede glorificar a Dios?

Quizá por el tanto daño que sabemos que ha causado este aparato al ambiente familiar, pensamos que jamás Dios permitirá que a través de él, lo podamos glorificar. Esto es como decir que un hombre que ha sido asesino, ladrón y depravado, no se puede llegar a convertir en predicador.

Todo depende de nuestra madurez y de nuestra forma de pensar.

Yo creo y con esto quiero terminar mi meditación de hoy, que no podemos abstraernos de la realidad de que todo gira en estos tiempos alrededor de los medios de comunicación. Salir de este ambiente es retroceder 50 años atrás e impedir que el nombre del Señor se siga glorificando.
bethelLa televisión, la internet, la comunicación celular, la radio y toda aquella que siga apareciendo en estos últimos tiempos, tenemos que saber aprovecharlo para la gloria de Dios y la extensión de su obra y no permitirnos el lujo de que por un fanatismo sostenido en el desconocimiento de la realidad, privemos a la Iglesia de algo que le puede ser útil de manera muy importante.
Es cuestión de saber que estamos siguiendo a un Dios vivo y real y que sin permitirnos dar pasos en falso o en dirección equivocada, podemos hacer mucho trabajo para el Señor, valiéndonos de los medios que se están preparando para que el diablo los use en el periodo de la gran tribulación. 

Autor: Ptor. Ismael E. Parrado

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