Medicina o Espada ¿Cómo usamos nuestras palabras?

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Recuerdo haber leído un texto alguna vez llamado “La mejor y la peor comida del mundo.”

Trataba de un sirviente muy sabio a quien en cierta ocasión su amo ordeno preparar el mejor plato del mundo, pasado algún tiempo el sirviente presentó a su señor una lengua deliciosamente aderezada como solía hacerse en su pueblo.

“¿Por qué lengua?” Preguntó el amo, a lo que el siervo respondió: “¿No es acaso la lengua lo mejor del mundo? Con ella declaramos amor, solucionamos rencillas, enseñamos, oramos, cantamos ¿Puede haber algo mejor que la lengua?”

¡Muy bien! Fue la respuesta del señor, ahora quiero que me prepares el peor plato del mundo.

Grande fue la sorpresa cuando al llegar el sirviente con el peor plato del mundo también se trataba de lengua, su señor sin comprender preguntó: ¿No era la lengua la mejor comida del mundo? ¿Por qué dices ahora que es también la peor?

El sabio esclavo explicó: “La lengua es el peor plato ya que con ella se inician todas las guerras, es la fuente de todas las intrigas, la madre de las discusiones, la lengua separa y es el órgano de la mentira, dígame mi señor si no es la lengua la peor comida del mundo.”

Dios nos enseña que muchas veces el hombre usa sus palabras para herir y destruir, pero hay también quienes las usan para sanar y restaurar; Es muy importante que tengamos en cuenta el potencial que hay en nuestros dichos, que entendamos que podemos llegar a herir a quienes amamos y están a nuestro lado usando únicamente nuestra lengua, que nuestras palabras pueden volverse como golpes de espada que provocan llagas muy dolorosas, pero que si decidimos usarlas de la manera correcta pueden ser una medicina que sane el corazón, que restaure y bendigas a quienes nos escuchan.

La palabra del Señor nos enseña también que quien puede refrenar su lengua podrá también refrenar y gobernar todo su cuerpo y que no puede salir de una misma fuente agua dulce y amarga ni de una misma lengua maldición y bendición. (Santiago capítulo 3)

Hermanos míos, seamos de los que usan sus palabras para edificar y no para destruir, para sanar y no para lastimar.

 

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
Mas la lengua de los sabios es medicina. Proverbios 12:18

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