¿Qué significa realmente amar?

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:4-8).

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En este día 14 de Febrero, el mundo festeja el día del “amor”. Pero, verdaderamente…. Que significa?? Amar es tener paciencia para con el otro. Amar no es ser egoísta, sino que es compartir, amar es ser reflexivo y considerado, amar significa dar sin esperar recibir…Quien ama no responde con palabras hirientes y groseras, sino que siempre responde con palabras amables y respetuosas; quien ama, no se irrita, sino que muestra paciencia en cada circunstancia…El amor es fiel, y nunca aprovecha una oportunidad para engañar al otro, sino que se mantiene puro y casto en toda su forma de proceder… El amor valora al otro, el amor procura siempre comprender…El amor protege, el amor perdona…el amor sufre

Pero realmente, el verdadero amor, puede sentirse y manifestarse, si tenemos a Jesucristo en nuestro corazón. Él es la mayor expresión de amor. Sin Él en nuestras vidas, cualquier esfuerzo por amar a nuestro cónyuge o a nuestro prójimo, sería un esfuerzo en vano… nunca sería completo, sería frustro…porque Jesucristo es la verdadera demostración de amor puro, y si queremos amar, debemos seguir el ejemplo de Cristo.

 

El verdadero amor, el amor más grande hacia alguien, lo ha demostrado Jesús, dando su vida por los pecadores. La Biblia dice que somos pecadores desde que nacemos, desde el momento en que llegamos al mundo. Dice el Salmo 51:5 He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre” “Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas” (Isaías 64:6). Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

Dios NO envía al infierno a personas inocentes. Nosotros lo merecemos. Sencillamente, no podemos ser lo suficientemente buenos como para vivir bien con un Dios puro y santo. Siempre estamos infringiendo sus más altas normas de santidad…Sin embargo, “Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él” (1 Juan 4:9). Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8). Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24).

Jesucristo dio su propia vida por nosotros, para que pudiéramos presentarnos delante de Dios limpios. Éramos nosotros, los que merecíamos esa cruz, pero él padeció la cruz en nuestro lugar….todo POR AMOR. En la cruz, Jesucristo probó su amor por nosotros. Ese amor que demostró por ti, es la mayor demostración de amor, que jamás se ha demostrado ni se demostrará por alguien. “A duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:7-8).

Pero para recibir ese amor tan grande, es necesario que recibas a Jesucristo como tu Salvador y como el Señor de tu vida. “ Si confiesas con tu boca a Jesus por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucito de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10). Si aceptas a Jesús como tu Salvador, y te apropias de esta nueva vida en Cristo y este nuevo amor dado por Dios, eres libre para amar con una capacidad que nunca antes tuviste. “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos…. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto” (1 Juan 3:16,23 NVI).

El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” ( 1 Juan 4:8).

Jesucristo, estuvo dispuesto a amarnos aunque no lo merecíamos, aún cuando no habíamos correspondido a ese amor. Él pudo ver todos nuestros defectos y todas nuestras imperfecciones, y aún así, eligió amarnos. Su amor lo llevó a hacer el mayor de los sacrificios para satisfacer la mayor de nuestras necesidades. Como resultado de Su sacrificio, podemos caminar sólo por la gracia de Dios, en la plenitud y en la bendición de su amor. Ahora y para siempre.

 

El que ha aceptado a Jesús en su vida, como su Salvador y su Señor, y vive para Él, puede realmente amar de verdad, y puede compartir ese amor hacia los demás, y hacia su conyuge. Puede amar, aún cuando él (o ella) no le demuestre amor. Puede ver todos los defectos e imperfecciones de su cónyuge, pero aun así, elegir seguir amándolo. Porque ese es el plan perfecto de Dios para los seres humanos, unir hombre y mujer en matrimonio, y que éste perdure para toda la vida. El hombre ha escogido el divorcio y la separación como una opción para acabar con sus problemas, pero esto sólo ha generado mayores heridas en su corazón, mayores traumas, mayor dolor… Dice la Biblia que cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio los dos son “una sola carne”, y por lo tanto, al tratar de separar lo que Dios ha unido, eso generará nada más ni nada menos, que dolor…

En este día, 14 de Febrero, donde el mundo festeja el “Día del amor”, yo te invito a que en lugar de decirle “felíz día” a la persona que “amas” y de darle sólo un regalo más, a que festejes el “VERDADERO AMOR”; te invito a que reconozcas que eres un pecador, te arrepientas de tus pecados con sinceridad, y  aceptes a Jesucristo, como la única opción que tienes de que tus pecados sean perdonados, y poder así recibir su Salvación. Te invito a que a partir de ahora, sigas sus mandamientos y le sirvas de todo tu corazón. Porque el verdadero amor sólo se encuentra en Cristo. Y sólo en Él, es que podrás verdaderamente tener un matrimonio y una familia feliz. Sólo teniendo en tu vida a Cristo, y apartándote de todo pecado y de las cosas vanas de este mundo, es que podrás AMAR DE VERDAD…El divorcio no es una opción…el DIVORCIO ES LA FORMA DE ACABAR CON UNA PARTE DE TU SER, EL DIVORCIO ES DOLOR.

Escoge la mejor opción… No te quedes sin Cristo en tu matrimonio, ESCOGE A JESUCRISTO COMO EL SEÑOR DE TU VIDA Y DE TU HOGAR, y verás que podrás amar de verdad.

 

E. Díaz

MMM Uruguay

Desde la niñez he sido instruido con principios, valores cristianos y la sana doctrina siempre basados en la palabra de Dios; es mi deber por lo tanto compartirlos y difundirlos ahora. Que Dios Bendiga al Movimiento Misionero Mundial.

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